El Teatro Cuántico

Artículo original de la Revista Líneas de Expresión No. 1 (Pg. A1 - A4)

Nick Payne es un dramaturgo británico que debutó en el 2009 con su obra If There Is I Haven’t Found It Yet, que tuvo gran éxito en el Bush Theatre de Londres y por la que recibió el George Devine Award. El año siguiente, presentó Wanderlust en el Royal Court Theater, y recibió muy buenas críticas. En 2012, también en el Royal Court Theater, estrenó Constellations, convirtiéndose en una de las principales voces del teatro contemporáneo europeo.

 

Enfrentarse a Constellations es complicado por su entramado estructural. Partiendo únicamente de dos personajes -Marianne y Roland-, se presentan sus vidas desde los múltiples universos donde dibujan su relación. Antes de comenzar a leer el texto, el lector se encuentra con la siguiente frase: “Cada línea entre diálogos indica un cambio de universo”. Es decir, cada raya trazada por Payne entre los diálogos señala que la acción pasa a suceder en un universo paralelo al anterior, por lo que ya el lector sabe que se enfrentará a una concepción del espacio diferente. Más interesante resulta cómo se deviene este proceso en el espectador teatral, cuya capacidad para construir la obra se pone en juego, pues, en la representación, los cambios de universo son un exigente ejercicio de creación de espacios en el vacío. Por ejemplo, la pieza comienza con el encuentro de ambos personajes en una fiesta, pero inmediatamente se desata una repetición del mismo diálogo con ciertas variaciones, hasta que en cierto punto observamos a Marianne pidiendo a Roland que se retire de su casa. Esto convierte la representación en un arduo ejercicio de actuación y dramaturgia para transmitir la multiplicidad de situaciones que están sucediendo en ese espacio y marcar cada cambio de universo.

 

Nike Payane. Fotografía: La Tercera

 

Mediante este tipo de cambios bruscos, el espectador va asistiendo al desarrollo de una ‘típica’ relación amorosa con sus encuentros, desencuentros, borracheras, infidelidades y tragedias. Pero si la relación es típica, no lo es la forma en que es presentada. El uso de la repetición en Constellations no consiste en que cada personaje repita sus líneas en el diálogo, como sucede en Ionesco, Beckett o Pinter para dar testimonio de la vacuidad del lenguaje y lo absurdo, sino en la repetición de situaciones con ligeros cambios para romper la visión temporal de la mecánica clásica. 

 

A través de estas repeticiones, se intenta establecer las acciones desde el modelo de espacio-tiempo de Einstein. Aquí, varios hechos quedan atrapados simultáneamente en un suceso, y cada ‘cambio de universo’ representa un escenario donde las variables dependen entre sí, donde espacio y tiempo no son independientes. O sea, no se muestran estas vidas en forma lineal, en el espacio newtoniano que conocemos, donde se circunscribe un hecho ubicándolo en una latitud y longitud, y a una altura sobre el suelo y el tiempo que enmarcan cada momento. Entonces, cuando Marianne y Roland se encuentran tras su ruptura, en un universo paralelo ella se casará con alguien más, en otro universo será él, en otro ninguno, y así varias veces, pero esta escena es sólo un ápice de la variedad de posibilidades y repeticiones que se plantean.

 

Sin embargo, ¿desde dónde nace la lógica cuántica de esta historia? La respuesta viene desde las profesiones de cada uno de los protagonistas. Marianne trabaja en una universidad investigando sobre mecánica cuántica y Roland es apicultor. Ella dice algo borracha: “Una consecuencia de cada una estas teorías -casi totalmente por accidente- es la posibilidad de que formamos parte de un multiverso”. Es a través de este tipo de intervenciones que se va comprendiendo la fragmentación temporal y espacial de la pieza; pero, siendo más estrictos, la clave que impregna de un sentido cuántico al texto nace desde el enfrentamiento de las formas de entender el tiempo que tiene cada uno ante la situación trágica que viven: Marianne, en un universo, sufre de cáncer y decide acelerar su muerte.

 

 

 

Podría plantearse que estamos frente a una obra cubista, donde no se narra desde una perspectiva lineal, cosmológica, sino desde una perspectiva temporal de la fenomenología, como la que propone Husserl. Es decir, que se muestran tres flujos temporales: el presente, el pasado, y las fantasías. El inconveniente de esta óptica es que Payne no está trabajando desde el tiempo de la recepción, de la percepción del presente. La diferencia se observa al comparar la obra con la visión temporal de las vanguardias. Constellations no busca mostrar el tiempo en sí mismo, sino mostrar las múltiples posibilidades que tiene el ser humano desde la interpretación de los universos múltiples: un segundo en la posibilidad del multiverso.

 

La composición subatómica del mundo hace infinita la cantidad de acontecimientos en el mismo momento. Activando esta simultaneidad, Payne construye, en distintos planos, las múltiples vidas de esta pareja: en una se casan, en otra se separan, en otra están el cáncer y la muerte, etc. Los distintos universos dramáticos se comportan como ondas en la obra, reduciéndola a un pálpito, a un suceso único que vemos desde la visión de Marianne cuando se refiere, ante el cuestionamiento de Roland para que siga viviendo, a que “Hay una flecha del pasado al presente […] Pero esto es todo lo que podemos decir. El tiempo es asimétrico”. Se introduce entonces la complejidad temporal, llevándola al plano más humano, oponiendo el apego a lo vivencial de Roland frente a la percepción cuántica de la vida que tiene Marianne. A ella no le importa la muerte, entiende que ya ha vivido todo lo que puede.

 

Igualmente, Roland entiende la vida desde su profesión, para él: “Las abejas tienen un propósito claro e invariable en la vida. Sus vidas suelen ser extremadamente cortas. Pero aunque parezca extraño, me da envidia. Si tan sólo nuestra existencia fuese tan simple. Si pudiésemos entender porqué estamos aquí y qué se espera de nosotros en esta vida”

 

 

Escenografía de Constellations, obra de Nick Payne. Fotografía: EveryManPlayhouse

 

Este apicultor entiende la sociedad paralelamente a las abejas, como una comuna que trabaja por un fin claro y cuyo núcleo es vivir, no se permite pensar en qué más está sucediendo, sino en el ahora; mantiene una visión lineal del tiempo, aristotélica, por esto no puede comprender la decisión de Marianne. Roland está profundamente arraigado a su existencia material en laTierra.

 

Enmarcando situaciones moleculares, como una discusión de pareja, una invitación a salir o la relación personal con la muerte, Payne se aleja del “distanciamiento” de Adorno y Brecht. Sus trabajos podrían corresponder a lo que Mayorga denomina “shock”, en ellos hay una gran presencia emotiva. Sin embargo, Payne propone establecer un espacio de diálogo textual, un proceso de codificación, pero desde las emociones y los actos casi cotidianos. No quiere decir esto que el dramaturgo tenga una poética frívola o aburguesada, sino que busca atacar los núcleos atómicos de la sociedad. Pone en cuestionamiento las creencias más elementales del receptor, hace jaque a las emociones más intrascendentes y a la capacidad que tienen para afectar al mundo, nos pregunta si lo que nos planteamos cada día es lo más adecuado para una sociedad cada vez más individualizada.

 

Este acercamiento al núcleo social para criticar el ensimismamiento lleva a Payne hacia la creación de textos con pocos personajes. A pesar de ello, que sus piezas sean de una mesurada carga escenográfica es un reflejo de su compromiso a corresponder la forma con su discurso. La austeridad se está convirtiendo en el leitmotiv de las representaciones del teatro europeo contemporáneo. Si bien esto no es una novedad, es un elemento sintomático de la actual crisis social que vive el mundo. Mientras se desarrollan políticas públicas de asedio al sector cultural, grandes cantidades de intereses se dirigen hacia las grandes macroproducciones. Resulta así, desde un teatro molecular, una crítica ecologista ante el papel político de la cultura y el derroche capitalista.

 

AGRADECIMIENTOS

Al profesor Carles Batlle, por introducirme amablemente a la obra de Nick Payne. 

 

 

Referencias

1. Payne, Nick. Constellations [Kindle Edition]. London: Faber&Faber, 2012. 

2. Rusell, Bertrand, ABC de la relatividad. Barcelona: Ariel, 1978.

 

*Universitat Autònoma de Barcelona, Departamento de Filología Española, Barcelona, España. Autor principal/ Corresponding author, e-mail: veiga507@gmail.com.

 

La revísta íntegra de Líneas de Expresión la puedes consultar de manera gratuita aquí 

 

Recibido/Received: 01/03/2014

Aceptado/Accepted: 01/04/2014

Publicado en línea/Published on Web: 30/09/2014.

Impreso/Printed: 30/09/204.

Editado por/Edited by: Miguel Molina, María Gracia Naranjo, Eduardo Castro, Víctor Cabezas


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