Homosexualidad y Naturaleza, Más Común de lo que Crees

¿Es válido el argumento sobre la antinaturalidad de la homosexualidad?

 

Desde que la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo fue propuesta por el presidente Enrique Peña Nieto para ser aprobada a nivel nacional, el tema de la homosexualidad y la igualdad de derechos han vuelto al reflector del interés público.

Como suele suceder al hablar de tales temas, el resurgimiento de los viejos prejuicios -mayormente de origen religioso (seamos realistas)- no se han hecho esperar. La eterna discriminación de las religiones abrahámicas hacia las personas homosexuales esta vez se presentó en forma de una “defensa a la familia” y en algunos comentarios bastante desafortunados y desinformados de parte de importantes miembros de la iglesia católica, encabezados por el cardenal Norberto Rivera.

 

Por cierto, si tienes la oportunidad lee su texto sobre el ano, podrás observar una muestra de conocimiento medieval sobre anatomía y sexualidad que te hará reír y llorar por partes iguales.

 

Texto del Cardenal Norberto Rivera sobre el ano. Fuente: Semanario Desde la Fe. 

 

Existen muchos argumentos que tienden a presentarse en contra del matrimonio homosexual, o más bien de los homosexuales. Seamos honestos; si no fuera en contra de los homosexuales, existen otros grupos que dañan mucho más a “la familia”, como los abusadores domésticos, por los que deberían convocar marchas muchísimo más grandes.

Entre los argumentos que son repetidos una y otra vez cada que surge el tema, es la “antinaturalidad” de la homosexualidad. La base de este argumento, básicamente indica que el objetivo del sexo y las relaciones en general es la reproducción, y por lo tanto una relación en la que la reproducción es imposible no tiene razón de ser en la naturaleza.

 

Protestantes en contra del matrimonio gay. Foto: Ulises Ruiz Basurto / EFE

 

Aunque de entrada el razonamiento podría parecer coherente, incluso de acuerdo con importantes teorías en la biología que también proponen la reproducción como el evento central en la vida de todo ser vivo -incluida la visión clásica de la selección natural, misma que irónicamente ha indigestado bastante a la iglesia desde hace más de un siglo- esta idea de que los animales y otros seres vivos sólo se aparean para reproducirse ha sido fuertemente cuestionada a partir de nuevas observaciones en animales bajo condiciones controladas (en laboratorios o en cautiverio) tanto como en su hábitat natural.

Estas observaciones demuestran distintos grados de comportamiento homosexual.

(para objetivos de este breve artículo no vale la pena hablar sobre sexualidad de plantas y hongos que podrían dejarnos casi tan confundidos como lo está el cardenal Rivera).

 

Existen muchos ejemplos reportados de animales que tienen comportamientos homosexuales, algunos autores proponen que más de 1500 especies lo hacen, así que esta vez únicamente trataremos algunos cuantos ejemplos.

 

Los borregos entre las especies con comportamientos homosexuales. Imagen: JupiterImages

 

Pero antes que nada es importante hacer una distinción entre homosexualidad y comportamiento homosexual.

Homosexualidad se refiere a una orientación sexual, es decir un patrón general de atracción durante cierto tiempo, mientras que el comportamiento homosexual se refiere a eventos específicos en los que dos o más animales del mismo sexo llevan a cabo conductas sexuales entre ellos: desde rituales de cortejo, hasta actos sexuales.

Esto sin embargo no resta valor al argumento contra la antinaturalidad, ya que bajo estos mismos estándares, tampoco hay muchas observaciones sobre matrimonios tradicionales o no tradicionales en la naturaleza, y me parece que nadie se atrevería a decir que los matrimonios tradicionales son una aberración al orden natural.

 

Marcha Gay Pride en la Ciudad de México, 2016. Foto: Thelmadatter

 

Uno de los ejemplos más estudiados en cuanto a comportamiento homosexual es el de los macacos japoneses (Macaca fuscata). Se ha visto en varias ocasiones que durante su época reproductiva las hembras, en muchos casos, se aparean con otras hembras en lugar de hacerlo con machos. Más impresionante aún es que estas hembras pueden pasar semanas en una especie de relación en la que no solamente se montan periódicamente, sino que también duermen juntas, buscan alimento y unen esfuerzos para defenderse de invasores. Y esto, como muchos argumentaron en su tiempo, no es sólo un error curioso; es un comportamiento que se repite año con año en cada época reproductiva.

 

Macaba japonesa con su cria. Foto: Milan Korinek 

 

Otro ejemplo interesante es el de los bonobos (Pan paniscus), una de las especies vivas más cercanas a los seres humanos (junto con el chimpancé) y conocida mundialmente por su gran promiscuidad. En este caso lo que hay que destacar es que alrededor de la mitad de sus relaciones sexuales se dan con miembros de su mismo sexo.

 

Bonobos hembra frotando genitales. Fuente: Media Bakery

 

Este fenómeno no ocurre exclusivamente en primates, también se presenta en otros mamíferos, como delfines, borregos, reptiles (serpientes de liga), anfibios (sapos comunes), y en aves como los albatros de Laysan (Phoebastria immutabilis).

Los albatros de Laysan, por ejemplo, suelen formar parejas que mantienen durante toda su vida, en algunos casos hay parejas formadas por dos hembras, una de ellas se reproduce con algún macho que pertenece a otra pareja y las dos hembras cuidan del huevo y de la cría como lo harían las parejas macho-hembra. Este comportamiento también se ha observado en otras aves como pingüinos y cisnes negros.

 

Hembras albatro de Laysan durante su muestra para atraer pareja. Fuente: Wild Encounters

 

Si bien, como se mencionó antes, estos comportamientos no representan homosexualidad como existe en los humanos, sí nos permiten hacer una reflexión importante a la hora de determinar qué es y no es natural, ya que al mirar a la naturaleza podemos ver que existen cientos de especies que tienen distintos comportamientos homosexulaes, pero solamente una que presenta comportamientos homofóbicos.

 

Referencias:

  • Bailey, N. W., & Zuk, M. (2009). Same-sex sexual behavior and evolution.Trends in Ecology & Evolution24(8), 439-446.

  • Driscoll, E. V. (2008). Bisexual species. Scientific American Mind, 19(3), 68-73.

 

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