Al Gabo y su Obra Eterna

Artículo original de la revista Líneas de Expresión (Pg. III)

Parecería que al interior de los días que hoy nos atraviesan, no queda mayor espacio para sucesos como nubes de mariposas amarillas, doncellas que ascienden al cielo con el agitar de una sábana, fórmulas de alquimia que multiplican el oro, u hombres venciendo al diablo mediante el sonar de un acordeón. Frente a la ausencia contemporánea de éste conglomerado de fantasías, que sin duda son el eje central sobre el que gira aquel prolífico vallenato de 350 páginas que es Cien años de Soledad, no queda sino preguntar en la actualidad ¿cuál podría ser el objeto de sumergirnos en la enrevesada epopeya de la familia Buendía y su siempre cambiante Macondo?

 

Para aquel lector que emprenda la aventura literaria de recorrer de cabo a rabo las siete generaciones que componen el árbol genealógico de los Buendía, no le resultará difícil hallar las similitudes que ligan su propia historia con la de esta singular dinastía. Más aún, y en caso de lectores más aguzados, no sería complejo el encontrar patrones comunes entre la historia de aquel revuelto Macondo, y la historia patria de cualquier país de nuestro continente. Efectivamente, Cien Años de Soledad no es más que una hoja de ruta y un registro histórico que delata los rasgos naturales de la historia de este pueblito al que llamamos Latinoamérica. En este sentido- y en el marco de esta realidad tan nuestra, donde lo irreal es lo cotidiano- la obra de García Márquez cumple la función de ser un espejo que nos invita a mirarnos a nosotros mismos. De forma particular, Cien Años de Soledad es un llamado a descubrir nuestra naturaleza mestiza; naturaleza que sin problema pone en el mismo saco a los santos sacramentos, la parranda, las barajas del Tarot, el orgullo de familia, la superstición, el rito, el juego, y la tradición. 

 

Un inmortal Gabriel García Márquez (1927-2014) 

 

En nuestro tiempo, tiempo que se ha caracterizado por intentos superpuestos de conseguir la construcción de una integración regional latinoamericana, cada una de las palabras de “el Gabo” llama al constante y sincero re/descubrimiento de nuestra propia identidad. Identidad que se alimenta de casi todas las posibles culturas, razas, y legados. Por tanto, y siendo ignorantemente simplistas y pragmáticos, podríamos atrevernos a afirmar que el objeto de volver sobre la obra de García Márquez no es otro sino el de empoderarnos de nuestro pasado y presente con el fin de develar nuestra propia identidad. Por tanto, debemos mantener una constante gratitud hacia aquel inmortal cataquero, compadre del legendario Rafael Escalona, por recordarnos cuanto de indio, de chapetón, de negro y de gringo corre por nuestras venas culturales e históricas. Cabe recalcar que, a fin de cuentas, este recordatorio no solo se remite a los confines de la naturaleza latinoamericana, sino que cuenta con el poder de extenderse y abarcar a la condición humana de manera universal.

 

Es por esta razón, y por muchas más que se encuentran escondidas al interior de nuestra nostálgica alma mestiza, que Líneas de Expresión dedica su primera edición al siempre vigente Gabriel García Márquez.

 

 

 La revísta íntegra de Líneas de Expresión la puedes consultar de manera gratuita aquí  

 

¹Universidad San Francisco de Quito, Colegio de Ciencias Sociales y Humanidades

*Autor principal/ Corresponding autor, e-mail ecarcasa@hotmail.com

 

 

Recibido/Received: 25/04/2014.

Aceptado/Accepted: 01/05/2014.

Publicado en línea/Published on Web: 05/06/2014.

Impreso/Printed: 01/06/2014.

Editado por/Edited by: Miguel Molina, María Gracia Naranjo, Víctor Cabezas.


¿Ya Eres Parte?

Comentarios

Lo más visto

Temas Populares