Análisis de una escena: Psicosis

Una de las escenas de cine que en su momento fue de las más revolucionarias, es la de la regadera en Psycho, creación de ALfred Hitchcock. No solamente era escandalizante para las costumbres de los años 60s, sino que se convirtió en el modelo al que han seguido películas como La Isla Siniestra, Seven y muchas más.

Con los efectos y explicitud que vemos hoy en día en el cine de terror, la escena de la regadera ya no tiene el efecto que solía tener. Pero hay que recordar que Alfred Hitchcock, el maestro del suspenso, fue el pionero del terror de día y sin monstruos, lo cual requiere mucha visión y sobre todo, estructura.

Sin más por intrudicir, esta es la famosísima regadera:

 

Escena “The Shower” en Psycho, Vía: Movieclips

 

Después de verla, ¿entiendes por qué crearla requirió tanta planeación? La brillantez de Hitchcock está en que no revela las apuñaladas o la desnudez de la protagonista Marion Crane ni una sóla vez. Lo que realmente hace aterradora la escena está en el truco de la edición y el sonido. En otras palabras, podríamos decir que Hitchcock era elegante por dejar la violencia a la imaginación.  

 

Hablemos de la edición

Con el sonido se sumple el fin de transmitir violencia sin mostrar imágenes explícitas o literales. Como podrás ver, la escena está construida principalmente de close-ups (acercamientos) que cambian con un ritmo muy acelerado: en tres minutos vemos 50 tomas y 78 ángulos diferentes. Esta velocidad combinada con la yuxtaposición de las capturas del cuchillo, mano, torso, cara, regadera y ojo de Marion, hacen que entendamos perfectamente lo que está pasando. Imagínatelo de otra manera, si en cambio las tomas fueran menos y más lentas, no producirían en nosotros la misma sensación de agitación. A esto se le llama el efecto Kuleshov.

Ejemplo de Efecto Kuleshov, Vía: wam.wikia

 

El sonido juega un papel importantísimo en esta escena. Analizémoslo en el orden en que lo escuchamos: primero silencio y después solamente la regadera, misma que elimina cualquier otro ruido que pudiera haber en el ambiente. Como audiencia nos sentimos relajados porque ella está relajada y porque el caer del agua transmite calma. De pronto vemos una silueta acercarse a través de la cortina y al momento cuando Marion grita, empieza una cacofonía de violines desentonados que crean muchísima tensión y que remiten al filo de un cuchillo.

Si solamente escucharas Psycho estando en tu cuarto mientras tus abuelos la ven del otro lado un domingo en la tarde, tendrías una imagen muy clara de lo que está pasando.

 

Un análisis imagen por imagen de esta escena, Vía: Plumstreetmusic

 

Hablemos sobre algunas tomas excluyendo tanto la edición como el sonido. Fíjate en el minuto 1:21 cuando ya no hay un acercamiento, sino que vemos a Marion sóla sin ocupar todo el cuadro, posicionada en la esquina inferior derecha. Esa apertura hace que Marion se vea vulnerable y cambia el ritmo de las tomas anteriores: en lugar de cortar rápidamente a otra imagen, hace un zoom-in lento a una silueta que de pronto vemos a través de la cortina.

 

Minuto 1:21, Vía: GytisJuk

 

Para terminar, la próxima vez que te bañes piensa en esto: el lugar que se eligió es clave en la escena. La regadera es un lugar donde solemos estar tranquilos, con los ojos cerrados y completamente vulnerables. Grande Hitchcock.

 

 

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Vía: What Culture, Woodie RB Blogspot, Scott Hayden


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