RESEÑA de "Blackstar", El Último Disco de David Bowie

Bowie presenta su último álbum días antes de fallecer a los 69 años; termina su carrera musical como siempre lo hizo: innovando e impresionándonos. QEPD

Fecha de lanzamiento: Ene. 8, 2016 /// Género: Art Rock/Jazz Experimental /// Disquera: Columbia

Canciones más destacadas: ‘Tis A Pity She Was A Whore”, “Lazarus”, “Dollar Days 

4.7/5 

 

 Calificación del Disco 

 

El genio musical David Bowie era muy comúnmente llamado un “camaleón musical”. Pero hasta él mismo rechazó este adjetivo porque argumentaba que los camaleones buscan confundirse en el medio y eso no es exactamente lo que él hacía. Más bien, Bowie era conocido por explorar nuevos horizontes musicales a través de tantas épocas musicales por las que pasó desde que inició su carrera en 1967, siempre sabiendo cómo mantenerse actual. Con su vigesimo-quinto y último álbum Blackstar— lanzado dos días antes de fallecer el 10 de enero del 2016 a los 69 años, víctima de cáncer— Bowie finaliza su carrera no sólo con un verdadero discazo; puede que sea de los álbumes más innovadores y raros que haya sacado en toda su vida.

 

Blackstar puede ser el disco más interesante que haya hecho desde la década de los 90 porque es la primera vez en un muy largo rato que su música impacta a este nivel por lo inusual y extraña y —sobre todo— por estar tan llena de ideas intrigantes. Pocos músicos a la edad de 69 años hacen discos así.   

 

 

Este álbum suena totalmente contemporáneo sin tener que seguir tendencias. Lo interesante es de dónde vino la inspiración para este disco. Tony Visconti, el productor del disco, mencionó que este álbum surgió después de que él y Bowie escucharan en repetidas ocasiones la obra maestra To Pimp A Butterfly de Kendrick Lamar del año anterior, un extraordinario disco de hip-hop que empleaba de manera magistral sonidos de jazz (y que fue considerado el álbum del año por varias publicaciones, incluyendo Sin Rumbo).

 

Pero esténse tranquilos... Blackstar no suena NADA como To Pimp A Butterfly, ni David Bowie se pone a rapear. Lo que lo inspiró de aquel disco fue el usar el jazz de formas inesperadas, pues lo que según se buscaba era en muchas formas alejarse lo más posible del rock. Nada tan David Bowie como querer seguir experimentando hasta el final.

 

 

Portada de Blackstar

 

Blackstar está cimentado en instrumentación de jazz, pero no de la forma que uno se esperaría si se habla de tal género musical. En vez, los sonidos de jazz aquí se usan para crear un ambiente inestable en el que las canciones desbordan ansiedad, tensión y paranoia. Hay que destacar especialmente las participaciones del bajo, el saxofón y en particular de la batería (la percusión de este disco es IMPACTANTE, con ritmos extremadamente rápidos, complejos y sincopados) en crear este ambiente.

 

 

Definitivamente, Blackstar no es un disco pop, pero a pesar de lo raro (y tétrico) que suenan las canciones, todas son muy memorables y sorprendentemente accesibles. El misticismo oscuro del disco nos podría recordar a las canciones en las que Radiohead experimentaban con jazz en la década anterior (como “National Anthem” o “Life In A Glass House") o las lúgubres piezas musicales de Swans en tiempos recientes (To Be Kindpor ejemplo), pero sin rebajar dichos sonidos en busca de accesibilidad.

 

Con Blackstar, David Bowie nos demostró una vez más cómo no envejecer musicalmente. Es un verdadero gusto que este disco —tan diferente y tan único— sea aquel con el que termine su carrera. Fue un músico que en ningún momento de su vida dejó de hacer buena música, siempre manteniéndose fresco y siendo una fuente interminable de ideas. Es algo magnífico que nos haya dejado, fácilmente, uno de sus mejores discos como su regalo final a la tierra. Que en paz descanse David Bowie. 

 

Escucha el álbum completo en Spotify:


 


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