La Angustia de Mirar un Espejo

Artículo original de la Revista Líneas de Expresión No.1 (Pg. A5-A7)

 

 

El cine es el hogar de lo extraordinario, el lugar donde presenciamos lo imposible. La vida diaria se diluye en la pantalla mientras nuestros ojos se deleitan con ráfagas de sueños y hazañas espectaculares. Sin embargo, ¿qué sucede cuando en la película nada sucede? Es decir, ¿qué persiste cuando lo extraordinario es arrancado de la pantalla? La respuesta es simple: nosotros mismos.

 

Sangre, dirigida por el mexicano Amat Escalante, es una película que invierte los valores convencionales del cine, colocando la rutina como su principal motivo. Al abordar la amargura de lo cotidiano en obsesivo detalle, Sangre nos obliga a desviar los ojos de la pantalla para voltearlos hacia nosotros mismos. Y así, al observar la vida rutinaria de Diego Alberto Ríos, lo que en realidad estamos viendo es nuestro propio reflejo. Tal introspección no resulta fácil de observar. Mientras la película avanza, nuestra intimidad es lentamente transgredida; nos encontramos tan solos frente a nuestros pensamientos que nos resulta imposible huir de ellos. La mayor virtud de Sangre se encuentra precisamente en forzar al espectador a soportar su propia presencia por noventa minutos.

 

Trailer de Sangre

 

 

Diego Alberto Ríos (Cirilo Recio Dávila) trabaja en un edificio Gubernamental. Su trabajo consiste en contar a las personas que entran al edificio. Cada día se posiciona junto a la puerta y pacientemente aprieta el botón de su contador. Así transcurren largas jornadas de trabajo, donde Diego no hace más que observar y pensar. La rutina se extiende hasta su casa, donde cada noche lo espera su esposa, a quien nunca besa durante el sexo y rara vez dirige la palabra. Ante la pregunta constante “¿Por qué tan callado, en qué piensas?”, siempre la misma respuesta: “En nada”. Diego solo conversa consigo mismo, y la presencia de su esposa no hace más que subrayar su absoluta soledad. La enajenación social lo abandona fatalmente a su propia presencia; una cárcel donde él mismo es el guardia y el prisionero.

 

En Sangre, como en sus posteriores películas, Escalante aborda la realidad social mexicana mediante la psique de sus habitantes. Las películas de Escalante son lo que se conoce en inglés como character study, donde la vida interna del personaje principal es el centro y corazón de la obra. Es en el semblante solitario de Diego donde Escalante elabora su crítica social. La pobreza de un México decaído es mejor entendida en el impacto psicológico que ejerce en el individuo. Escalante va de lo social a lo personal, y así vemos cómo individuo y sociedad interactúan circularmente. La pobreza se ve en las calles y en los campos, pero también se observa en las emociones y expresiones de cada persona. Los personajes de Escalante cargan en su interior las problemáticas sociales del México contemporáneo.

 

 Sangre, un film de Amat Escalante

Diego, su credencial y su contador. Foto: Something About Silence

 

Sangre es un estudio sobre el hombre moderno, el hombre que nada le asombra porque nada le sucede. El hombre que lucha por vencer la cotidianidad pero siempre fracasa porque es parte de ella. Diego Alberto Ríos no es más que una secuencia de sucesos que se repiten ad infinitum; la repetición es abrumadora, angustiosa, insoportable. La rutina se torna en una maldición, una losa tanto más pesada como absurda. La Nada es demasiado para Diego.

 

Escalante presenta sus ideas en la estructura estética de la obra. La escasez de diálogo y total ausencia de música nos sumergen en un silencio absoluto que funciona como el principal motor de la película. Es en el silencio donde todo sucede, los personajes respiran, viven y mueren silenciosos. La cámara se mantiene neutral en todo momento, las escenas son largas, con pocos cortes y nulo movimiento.

 

 Fotografía de Amat Escalante

Amat Escalante. Foto: Le Pacte

 

El estilo austero e intimista de Sangre rima y coexiste con la propuesta temática de la película. La Nada se escucha, se observa, se siente. La Nada es Diego y la vida que lo rodea. La Nada somos nosotros y nuestra incapacidad para soportarnos. Sangre ahonda el vacío al que hemos sido reducidos. Sin embargo, al final del camino, ese vacío es lo único que podemos llamar nuestro. Lograr entenderlo es el primer paso para poder soportarlo. 

 

La última escena de Sangre narra la visita de Diego al corazón de su existencia.

El reconocimiento de su condición es una sentencia de nuestra realidad. Podemos aspirar a entender nuestra Nada pero nunca a transformarla. La escena transcurre lentamente sin mayores acontecimientos.

 

 

Imagen: Something About Silence

 

Diego se encuentra en un basurero municipal, donde busca a su hija. Montañas de basura se apilan infinitamente, bloqueando todo nuestro panorama. El olor no parece molestarle, la basura le resulta cercana. Diego camina y camina, siempre tranquilo, siempre igual. La basura no sorprende, la basura no asombra. Diego sigue caminando hasta que se encuentra con un riachuelo.

 

De pronto, la basura ha desaparecido. Estamos ante una imagen onírica, donde el verde de la vegetación lo cubre todo. La imagen nos transporta a un lugar primitivo, tal vez demasiado primitivo. Diego levanta la cabeza: al otro lado del río, un fruto cae del árbol más brillante del paisaje. El fruto y el árbol evocan un estado anterior; una condición a la que ya no pertenecemos. Diego recoge el fruto y regresa al basurero.

 

Diego es fruta y basura. Diego es Diego y nada más.

Vemos el árbol por última vez, el árbol de Diego y de todos nosotros. Comprendemos que cielo e infierno son el mismo lugar. Ese lugar que no es otro que nosotros mismos.

 

 

*Universidad de California-San Diego, Facultad de Filosofía, San Diego, California.

Autor principal/ Corresponding author, e-mail: marioattie_111@hotmail.com 

 

La revísta íntegra de Líneas de Expresión la puedes consultar de manera gratuita aquí 

 

Recibido/Received: 20/03/2014.

Aceptado/Accepted: 13/04/2014.

Publicado en línea/Published on Web: 30/09/2014.

Impreso/Printed: 30/09/2014.

Editado por/Edited by: Miguel Molina, María Gracia Naranjo, Eduardo Castro, Víctor Cabezas


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